Frase de hoy

"Para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca hiciste"...
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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Las organizaciones esperan alcanzar la madurez digital en 2019

La madurez digital es considerada como el estado en el que la organización utiliza herramientas sofisticadas para lograr un mejor rendimiento y demuestra un compromiso continuo con la tecnología y los procesos gestionados digitalmente.

En este sentido, el último estudio de Coleman Parkes encargado por Ricoh, indicó que la mayoría de los directivos (71%) confía en que su compañía pueda pasar de la transformación digital a la madurez digital en tan solo cinco años.

Hace un año, otro estudio indicaba que 63% de los directivos consideraba que su organización estaba lejos de estar preparada para la transformación digital. Este gran cambio de percepción podría derivarse del ritmo tan rápido de los cambios tecnológicos, junto con el reconocimiento creciente de las ventajas que aporta a las organizaciones aprovechar la tecnología y los procesos basados en la tecnología para lograr beneficios comerciales.

Por lo mismo, 73% cree que lograr la madurez digital conducirá directamente a un aumento de los beneficios y 62% afirma que aumentará el atractivo de su compañía frente a posibles inversores y nuevos propietarios.

Sin embargo, a pesar de estar de acuerdo sobre los principales beneficios que aporta la madurez digital, entre los que se han citado principalmente procesos de negocio más rápidos, una ventaja competitiva más fuerte y la toma de decisiones más ágil, el estudio también mostró que 50% de los encuestados identifica los siguientes obstáculos para alcanzarla:

·      El cambio de funcionamiento de la organización para mantenerse al día de la nueva tecnología ya existente.

·      La alineación de la tecnología, los procesos y la forma de trabajar.

·      La incapacidad de lograr el objetivo de la madurez digital sin el apoyo de un colaborador externo.

Para superar estos obstáculos, es esencial disponer de un marco de trabajo sólido y contar con el soporte de un colaborador. Con una tecnología en constante evolución, las organizaciones deberán mantener su compromiso con el fin de lograr y conservar su estado de madurez digital. La revisión regular de los procesos, la mejora de las formas de trabajar y la integración de las nuevas tecnologías serán esenciales para lograr este objetivo.


Para muchas compañías, la madurez digital puede convertirse pronto en un activo estratégico esencial, así como en un elemento clave para reforzar el atractivo, la reputación y los beneficios a largo plazo de la organización.

martes, 19 de agosto de 2014

Securus Mundi: la tecnología y la regresión


En el terreno de las relaciones humanas, Internet se enriqueció con el advenimiento de otras alternativas como lo son las redes sociales, cuyo uso habitual es considerado por muchos como el prototipo más claro de la desintegración.

Paralelamente a estos fenómenos, observamos un cambio drástico en la manera en que nos expresarnos; hemos visto cómo la tecnología nos concede manejos que rayan en lo absurdo, pues para decir “no te preocupes” los jóvenes sólo escriben “ntp”, mientras que para sugerir algo que no les importa lo resuelven con una simple “x”, y el colmo de este “libertinaje lingüístico” lo encontramos en lo que ellos mismos llaman poesía cibernética: basta una frase como “Busqué en Google la palabra ‘amor’ y apareciste tú” para conquistar el corazón de sus respectivas contrapartes digitales.



En su escrito titulado “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” (1876), Friedrich Engels describe cómo evolucionamos gracias a nuestra habilidad de utilizar los pulgares para asir cosas y manipular instrumentos, desarrollando al mismo tiempo los hemisferios cerebrales.

El autor se basó en las teorías de Darwin sobre la evolución humana, quien en uno de sus vastos estudios hablaba también de una “correlación del crecimiento”, haciendo hincapié en el hecho de que cada miembro de nuestro organismo va ligado a los demás, lo cual nos hace dimensionar el impacto de caminar erectos o la importancia de utilizar nuestras manos, por ejemplo.

Retomando las aportaciones de Engels, lo que también define al hombre como tal es su tendencia a agruparse y el uso de herramientas, convirtiendo a sus manos ya no sólo en simples órganos de trabajo sino al trabajo como producto de sus manos, y a medida que se desarrollaba el cerebro lo hacían por igual sus instrumentos más inmediatos: los órganos de los sentidos.

De manera resumida, y desde la óptica del ideólogo alemán, fueron el trabajo y la palabra articulada los dos principales estímulos que hace centenares de miles de años le permitieron al hombre sobreponerse a sus desventajas con respecto a otros animales.

‘Pulgarcito power

Se presume que en los últimos 10 años los avances tecnológicos han superado, con mucho, al equivalente de la evolución humana en toda la historia, aunque hay quienes aseguran que tarde o temprano la tecnología misma nos cobrará factura haciéndonos vivir una especie de “regresión natural” en la que las interrelaciones y la comunicación se verán reducidas al poder de nuestros dedos, ubicándonos en la Era Terciaria, justo cuando -se presume- el hombre dejó de ser un primate.

Nuestros antepasados eran seres sociales y cada nuevo progreso, ya sea con sus habilidades manuales o con el trabajo, se reflejó en una mayor necesidad de comunicarse, pero aquí es donde se potencia el concepto de la regresión natural: las nuevas generaciones, por ejemplo, están desarrollando una extrema destreza para escribir en teléfonos inteligentes (¿y cuáles son los dedos que más utilizan para ello?, ¡exacto, los pulgares!), aunque -contrario a toda lógica- cada vez menos podemos considerar a los jóvenes como “seres sociales”.

Quizá el dato ni venga al caso, pero en verdad resulta difícil apartar de nuestras mentes la imagen de varias personas que transitan por las calles como si el mundo no existiera, escuchando música digital y dándole vuelo a los dedos sobre el teclado o las pantallas de sus smartphones. En incontables pláticas y conferencias de negocios he podido constatar cómo la tecnología está haciendo de las relaciones personales un aspecto que hoy sólo encontraríamos en el inventario de los museos; he visto familias enteras que se reúnen sin hablar, sin mirarse a la cara, sin tocarse…, como si estuvieran sumergidas en una enfermiza competencia para definir quiénes tienen los dedos más rápidos del Oeste.

Habitar en exceso en el mundo digital provoca dispersión de la atención, el deterioro de la capacidad de escuchar y la dificultad de comprender un mensaje, tres de los pilares fundamentales que antaño definían al buen conversador.

Seguramente habrá quienes opinen que se trata de una fiebre transitoria, así como sucedió con el boom de Internet (personas sin salir de casa, chateando largas horas con amigos o con gente que ni conocían), pero en realidad la Web está más fuerte que nunca, sobre todo por el advenimiento de otras alternativas de comunicación como lo son las redes sociales, un hábito considerado por muchos como el prototipo más claro de la desintegración.

Según su informe anual “Futuro Digital Latinoamérica 2013”, la empresa comScore (www.comscore.com), advierte que los smartphones, tablets y las consolas de videojuegos tienen una participación cada vez mayor sobre el total del tráfico digital; asimismo, de los cuatro mercados analizados (México, Argentina, Brasil y Chile), el primero ocupó la cabeza con el 13.9% del total del tráfico generado mediante el uso de este tipo de dispositivos en Latinoamérica.

Ante la creciente relevancia que han adquirido las redes sociales a nivel mundial, otro estudio de comScore (Media Metrix, publicado en abril de 2014) resaltó algunas cifras interesantes que ubican a nuestro país en una posición de liderazgo, superando al resto de las regiones con un alcance de 98.2% en sitios de social media; América Latina tiene -en conjunto- un alcance de 95.8%, seguida de América del Norte y Europa con 91.1%; por su parte, la región Asia-Pacífico arrojó la cifra de 83.6%, mientras que el promedio de alcance global es de 87.1 por ciento.

Who let the bits out?

¿Y qué decir de todas aquellas palabras que cada día se suman a nuestro vocabulario? Los más recalcitrantes defensores del lenguaje han bajado la guardia y aceptado -a fuerza de voluntad -la inclusión de nuevos sustantivos, pero donde sí se retuercen (y tienen razón) es cuando las personas inventan verbos (instagramear, googlear, whatsappear, twittear o shazamear son sólo unos cuantos), aunque sobra decir que algunas marcas fuerzan este tipo de desvaríos porque han descubierto que al menos son una poderosa herramienta de posicionamiento.

Los ejemplos del mal uso del lenguaje son tantos como las referencias periodísticas y bibliográficas existentes al respecto, pero ese tema merece otro espacio y esperamos poder tratarlo en próximas oportunidades; por lo pronto, si hoy alguien me preguntara cuál será el siguiente paso con respecto a la evolución tecnológica, yo le respondería: “Ya estamos en el camino y no hay regreso… ¿qué, no oyes a los bits ladrar?”.

Por: Fausto Escobar, Director General de HD México

viernes, 1 de agosto de 2014

La madurez social y la transformación digital

Actualmente, las organizaciones se comprometen a un cambio en su modelo de negocio: a una transformación digital, donde las empresas deben encontrar la colaboración entre los distintos departamentos que no trabajan juntos. 

La ausencia de una amplia comunicación y el intercambio de conocimientos lleva a un comportamiento al estilo burocrático, la reducción de la eficiencia en hacer las cosas, y a la mala capacidad de respuesta cuando los clientes cambian sus expectativas. 

En este sentido, IDC describe un modelo que las empresas deben considerar para llegar a la madurez social y a la transformación social.

Aquí puedes leer más 

Mujeres hiperconectadas e influyentes en el universo digital

Las mujeres buscan estar conectadas y disponibles todo el tiempo, ya sea por razones profesionales o familiares; además, encabezan la revolución en las compras a través de múltiples canales digitales. Por eso, la fuerza económica creciente más grande en el mundo no es ni China ni la India: son las mujeres.

En este sentido, Microsoft Advertising y Ogilvy Mather & Co., realizaron el estudio Digital Divas, el cual reveló que 32% de las mujeres están fuera del entorno digital, 50% son usuarias convencionales y 18% son divas digitales. El estudio brinda datos sobre la interacción de la tecnología en la vida diaria de las mujeres y la forma en que las marcas pueden aportar valores para cada una de ellas.

Se encuestó a más de nueve mil mujeres en nueve países: Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, Arabia Saudita, Sudáfrica, Brasil y México, y se consideraron tres aspectos: confianza digital, nivel de conexión y su influencia.

Las Digital Divas poseen una gran desenvoltura en el mundo digital, están conectadas en todo momento y son socialmente influyentes en el universo en línea. Son las primeras en adoptar las nuevas tecnologías y de comprar los dispositivos, sin importar la marca, que mejor solucionen sus necesidades, mismos que utilizan para obtener y compartir contenidos en sus redes sociales. Además, lo que hacen ahora las divas digitales lo harán después las usuarias convencionales y las que están fuera de línea.

80% de las Digital Divas a nivel mundial posee un teléfono inteligente, 36% usa Internet desde su smartphone, 51% descarga aplicaciones móviles, más de dos veces comparte contenido con sus redes sociales a través de su dispositivo móvil, una de cada cuatro tiene cerca de 800 contactos en sus redes sociales (considerando Facebook y Twitter) y 25% ha adoptado una identidad nueva en estos medios.

Las mujeres son el segmento que mejor adopta las nuevas tecnologías y dentro de la brecha digital, influyen en el comportamiento del consumidor. Del mismo modo, marcan una tendencia de cómo será en el futuro el comportamiento online de las mujeres al momento de buscar, compartir y comprar productos utilizando las herramientas digitales.

Para las Digital Divas, su smartphone es su ‘mejor amigo’ y se ha convertido en su ‘asistente de compra personal’.

En México, 15 % son Digital Divas sin miedo a lo digital. 59% se encuentra entre los 18 y 34 años, 38% tiene empleo de tiempo completo y 66% son mamás.

Las Digital Divas tienen muy claro lo que quieren de las marcas y esperan más que una página en Facebook o una aplicación. Buscan aquello que les simplificará la vida y eliminará todo el ruido que hay en el mundo digital para lograr una experiencia de compra rápida, divertida y efectiva.

Finalmente, hay siete aspectos fundamentales que una Digital Divas espera de las marcas en el mundo digital:

1.    Curadoras: marcas que encuentren, organicen y presenten sus productos o contenidos de manera relevante.
2.    Facilitadora: aquellas que hagan los procesos de compra rápidos y fáciles.
3.    Solucionadora: que utilice las redes sociales para servicio al cliente y resuelva sus problemas.
4.    Sincronizadora: del mundo online y offline. Que sea uno solo.
5.    Co-creadora: aquella marca dispuesta a darle un poco de control y la oportunidad de formar parte de sus propuestas.
6.    Potenciadora de experiencias: después de su compra, que la marca tenga un trato post-venta y le brinde información.
7.    Negociadora: que obtenga un rápido retorno de inversión por su compra en línea.



Y tú, ¿conoces o eres una Digital Diva?